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martes 20 de octubre de 2009
sábado 3 de octubre de 2009
domingo 23 de agosto de 2009
Partly Cloudy
Play Cloudy es el título de un hermoso corto de pixar, dirigido por Peter Sohn y que crearon para “acompañar” a la película Up (muy recomendable también).
Todos sabemos que las cigüeñas son las encargadas de entregar a los bebés pero queda la gran duda ¿de donde vienen dichos bebés?. En torno a esa pregunta se desarrolla toda la trama de Partly Cloudy con dos protagonistas principales, la nube “creadora de vida” Gus y la cigüeña Peck que se encarga de entregar sus creaciones. El problema es que Gus “da a luz” criaturas poco agradables que luego la pobre Peck tiene que transportar y… mejor no sigo, verlo vosotros que merece la pena:
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fuente: alt1040
martes 18 de agosto de 2009
jueves 16 de julio de 2009
martes 14 de julio de 2009
Mimos, Masajes y Caricias
El tacto es una estupenda forma de comunicarse con el bebé. Además de ser maravilloso para los padres y para el bebé (a quién no lo gusta dar y recibir cariño), llevar al niño en brazos, tocarlo, abrazarlo, besarlo y acariciarlo es mucho más que mimos. El tacto es clave para su desarrollo.
Cuando mamá o papá le acarician o masajean, el bebé va tomando poco a poco conciencia de su propio cuerpo favoreciendo su desarrollo físico (sus músculos, su circulación) pero también su desarrollo cognitivo y emocional.
Al tocarlo aumenta la conexión afectiva con el bebé fortaleciendo el vínculo emocional entre el niño y sus padres. Además, el tacto influye notablemente sobre su autoestima.
Los mimos, las caricias y los besos brindan a los bebés mayor seguridad y de esa forma se vuelven más proclives a establecer relaciones sociales con las demás personas haciéndolos niños más sociables.
Asimismo, ese fortalecimiento de la autoestima se traduce en un mejor desarrollo del lenguaje. Puede resultar extraño, pero el tacto también se relaciona con una mayor facilidad para incorporar nuevas palabras y para el aprendizaje de las habilidades lingüísticas.
Ya sabes. Los mimos, los masajes y las caricias nunca sobran, en cualquier momento y cualquier lugar. Son muestras de cariño, pero también son mucho más que eso, por eso no desaproveches oportunidad para tocar a tu bebé.
Al aplicarle crema, al bañarlo, al darle un masaje después del baño, y por supuesto, con mimos a la hora de dormir, le estaremos aportando mucho amor y grandes beneficios para su desarrollo.
Fuente: bebesymas
jueves 9 de julio de 2009
lunes 22 de junio de 2009
Rabieta, Berrinche, Pataleta
Hay una edad en que las “rabietas” son el pan de cada día. Sólo con oír la palabra nos estresamos pensando lo difícil que es para muchos controlar la situación.
Las rabietas, berrinches, pataletas o como se les llame, son una característica normal en el desarrollo psicológico de los niños. Es la forma de expresar el disgusto (los mayores podemos controlar los impulsos) y de demostrarnos que se están haciendo independientes.
Si tu hijo se encuentra en esta etapa y entras en pánico cuando llegas a la caja del supermercado porque seguramente te hará un “performance” por negarle un paquete de gominolas, no dejes de leer este interesante artículo de la psicóloga Rosa Jové sobre las rabietas titulado: “Quiéreme cuando menos me lo merezca, porque será cuando más lo necesite”.
sábado 13 de junio de 2009
jueves 11 de junio de 2009
domingo 17 de mayo de 2009
El Kalah o Mancala

Adopta muchísmos nombres (Mancala, Awale, Kiutchi) y tiene bastantes variantes regionales (Egipto, Etiopía, Nigeria)
Para jugar Kalah no se requiere de mucho en cuanto a materiales. Se puede realizar con hueveras y hasta jugarlo en la playa, haciendo dos filas de 6 hoyos pequeños y unos más grandes en cada extremo. Por fichas se puede improvisar con piedritas, garbanzos o bolitas de papel. Puede ser aprendido por niños desde los 4 años con enseñanza individualizada y simplificado (con 3 fichas por hoyo). Los más pequeños pronto aprenden las reglas, luego la estrategia y posteriormente pueden jugar con cuatro fichas y más.
Nuevos desafíos matemáticos para jugar en grupo... ¡Los animo a intentarlo!
REGLAS GENERALES
Objetivo:
Dos jugadores compiten para acumular gemas en SUS KALAHS (los hoyos grandes en los extremos).
Colocación inicial:
Los Kalahs estarán vacíos al inicio.
Los jugadores se colocan uno frente al otro con el tablero en medio y los Kalahs en los extremos derecho e izquierdo.
• Dificultad normal: Coloque 4 gemas en cada uno de los 12 hoyos pequeños.
• Menores de 4 años: juegue con 3 por hoyo.
• Avanzados: 5 gemas por hoyo.
¿CUANDO SE TERMINA EL JUEGO?
Cuando uno de los jugadores vacía los 6 hoyos pequeños, de SU LADO.
REGLAS
Los jugadores son "dueños" de los 6 huecos pequeños de su lado y el Kalah a la derecha. El JUGADOR A escoge un hoyo de los 6 de SU LADO y toma TODAS las gemas (¡Si las toca, las mueve!)
DISTRIBUCION: Las gemas en la mano las distribuye una por una en los huecos, empezando por el hueco a la derecha del que las sacó (en un movimiento contrario a las manecillas del reloj), hasta que las ha puesto todas. Si el JUGADOR A llega hasta su Kalah, deja caer 1 gema en él. Los jugadores NO ponen gemas en los Kalahs de sus oponentes, se los saltan y continúan poniendo gemas, 1 a la vez, hasta que las hayan puesto todas. Los jugadores toman turnos.
CUENTA FINAL: Al final se cuentan todas las gemas que quedaron en los Kalahs. El jugador con más gemas gana
martes 12 de mayo de 2009
Cuando Nos Critican a un Hijo
La crítica a los hijos —aunque sea justa y verbalizada de la mejor manera posible por quien la hace— tiene un efecto doloroso que, de una forma o de otra, muchas veces los padres tratan de evitar. Para ello se ponen en juego mecanismos defensivos no conscientes, orientados a negar o disminuir el problema. Sin embargo estos mecanismos a la larga pueden ser muy desadaptativos, a la hora de intentar solucionar los problemas, porque al no haberles prestado atención a tiempo, las dificultades pueden haberse acrecentado y tornarse inmanejables.
En la medida que lo que más se quiere y valoran son los hijos, es imposible permanecer indiferente a las críticas que se formulan acerca de ellos, especialmente cuando se percibe que son criticados en forma descontextualizada o las críticas son realizadas en forma muy agresiva.
Aprender a recibir la retroalimentación negativa en forma menos defensiva puede ayudarnos a resolver los problemas, ya que nos da acceso a información, y, aunque es normal que no nos agrade, puede ser relevante escucharla para educar mejor a los hijos.
Con frecuencia los padres al recibir criticas de los hijos, como una forma de defenderse reaccionan en forma descalificatoria frente a quien las expresa, con comentarios como los siguientes: “¿Cómo se atreve a criticar a mi hijo”? Incluso, si es alguien que no tiene niños, a veces los padres pueden responderle algo tan agresivo como: “Se nota que usted no tiene hijos” o preguntar en forma hiriente: ¿Quién le preguntó lo que piensa?
Esta actitud es comprensible desde el amor que se le tiene a los hijos, pero puede hacer perder objetividad y así los padres no se enteran de aspectos que pudieran estar siendo problemáticos. Muchos de los cuales, de no ser enfrentados a tiempo, pueden tener el efecto de una bola de nieve.
Otras veces las críticas a los hijos los padres la viven o interpretan como una velada crítica a su forma de educarlos. La crítica a los hijos de alguna manera, lleva a una autoevaluación y a preguntarse: ¿habré hecho algo mal para que esto esté pasando? Sentirse culpable no siempre induce a cambiar. Más que defenderse interna o externamente de las culpas, es mejor aplicarse en buscar una solución para salir del problema.
Por ejemplo, si le dicen en el colegio que su hijo está con angustia es mejor pensar cómo enmendar rumbos, de manera de no bombardear al niño con exigencias excesivas que puedan elevar sus niveles de ansiedad.
Crea mucha rabia que nos hagan sentir culpables, pero no conviene cerrar los ojos a los problemas. Otra conducta defensiva frecuente ante las críticas que se hacen sobre los hijos, es negar el problema, quitándole importancia con frases como: ¡La verdad es que no lo veo así. Parece que no estamos hablando del mismo niño! La negación es siempre una mala consejera, porque aleja de la realidad.
Abrirse a escuchar a pedir más información sobre lo que le relatan acerca de su hijo(a) o pedir sugerencias acerca de qué piensa la persona que hace la crítica, de cómo se podría encontrar una solución al problema, puede ser útil.
Si, por ejemplo, una profesora le dice que encuentra al niño muy tímido, pídale de buenas maneras que fundamente su opinión y, finalmente, pídale sugerencias sobre cómo cree ella que se le podría ayudar a superar la timidez.
No se quede pegado en la crítica, evalúe si es verdadera o si es exagerada. Si acepta que corresponde busque soluciones pero no estigmatice a su hijo. Piense que siempre es posible mejorar y cambiar. Buscar consejos o socios para lograr que su hijo cambie puede ser un camino eficiente. Pídale a quien formula la crítica que se sume a sus esfuerzos por educar al niño. Si agrede a quien formula la crítica, lo más probable es que esa persona se aleje y se reste a la posibilidad de ayudar a su hijo.
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Fuente: Neva Milicic
domingo 26 de abril de 2009
miércoles 22 de abril de 2009
La Sociedad Se Colapsa Porque Hemos Olvidado Cómo Jugar

Los humanos de las sociedades cazadoras y recolectoras desarrollaron el juego para propiciar las sociedades cooperativas, señala un psicólogo norteamericano. Este hecho tendría consecuencias para nuestra sociedad actual, en la que los niños pasan su tiempo de ocio viendo la televisión, jugando a los videojuegos o en actividades extraescolares. Los niños necesitan volver al juego libre, auto-organizado, no competitivo y sin supervisión adulta para que puedan convertirse en adultos con capacidad de empatizar y de colaborar, advierte el investigador. El fruto del abandono del juego se ve en las acciones egoístas que han llevado a un colapso económico, afirma, que son síntoma de una sociedad que ha olvidado cómo jugar y aprender a ponerse en el lugar de los otros. Por Yaiza Martínez.
Una nueva teoría sobre adaptaciones tempranas de los humanos sugiere que nuestros ancestros desarrollaron la capacidad de jugar para propiciar el desarrollo de una forma de vida muy cooperativa.
Según un psicólogo del Boston College de Estados Unidos, llamado Peter Gray, el uso del juego en los humanos antiguos habría ayudado a vencer las tendencias de agresión y de dominio que habrían hecho imposible una sociedad cooperadora. El juego se ha mantenido en nuestra especie como herramienta de cohesión social desde entonces hasta la actualidad… o casi.
Gray explica en un comunicado emitido por el Boston College que “el juego y el humor no son sólo formas de divertirnos sino que sirven para promover las actitudes igualitarias, intensificar la coparticipación, y en su momento ayudaron a los humanos cazadores-recolectores a conseguir la paz social de la que dependían para sobrevivir”.
El juego ideal
En un articuloaparecido en la revista especializada American Journal of Play, Gray señala que los humanos de aquella época utilizaban el humor, de manera deliberada, para mantener la igualdad y evitar los altercados. Incluso sus leyes y rituales tenían cualidades similares a las del juego.
En la actualidad, sin embargo, las actividades lúdicas que permiten contrarrestar la avaricia o la arrogancia, y que promueven la empatía se han perdido en gran medida. Según Gray, no sería exagerado “sugerir que las acciones egoístas que han propiciado el colapso económico reciente son, en parte, síntomas de una sociedad que ha olvidado cómo jugar”.
El interés por el juego cada vez es mayor entre psicólogos, educadores y el público general porque “la gente está empezando a darse cuenta de que hemos ido muy lejos en la dirección de enseñar a los niños únicamente a competir”, afirmó el psicólogo.
Y continuó: “hemos privado a los niños de las formas normales, no-competitivas, del juego social, que tan esencial resulta para el desarrollo del sentido de igualdad, de conexión y de empatía”.
Juego libre
Gray afirma que el tipo de “juego” que en su momento ayudó a desarrollar estas cualidades a los niños de nuestros ancestros sería aquél que es libremente escogido, que mezcla edades, que no está organizado por los adultos y que no es competitivo. Este “juego libre” es muy diferente a los entretenimientos actuales de los niños: videojuegos, ver la televisión o actividades extraescolares y deportes.
Por otro lado, la presencia habitual de adultos supervisores y observadores en los juegos infantiles hace que los niños se pongan en una disposición competitiva. De esta forma se pierden las ventajas que otorgan los juegos auto-organizados: con ellos los niños aprenden a llevarse bien con personas diversas, a comprometerse y a anticipar y conocer las necesidades de los demás (para que otros quieran seguir jugando contigo, por ejemplo, debes ser capas de ver el mundo desde su óptica).
“Los niños y los adolescentes de las culturas cazadoras-recolectoras jugaban “juegos libres” constantemente, convirtiéndose así en adultos extraordinariamente cooperativos e igualitarios”, señala Gray.
Por tanto el juego termina siendo un componente fundamental de la naturaleza humana en la edad adulta, al haber permitido que los alumnos se desarrollaran como seres intensamente sociales y colaboradores.
El juego a todos los niveles
En el transcurso de la investigación de Gray, se hizo cada vez más evidente que el juego y el humor se hallaban en el núcleo de las estructuras sociales de los cazadores-recolectores adultos.
Éstos usaban el humor, deliberadamente, para mantener las igualdades y evitar los conflictos, y sus modos de compartir presentaban cualidades similares a las de los juegos.
Sus creencias religiosas y sus ceremonias también eran festivas y estaban basadas en suposiciones acerca de sus propias deidades de igualdad, humor y voluntades antojadizas.
Asimismo, en las sociedades cazadoras-recolectoras, también se mantenían actitudes “juguetonas” en la caza, durante la recolección y durante otras actividades de subsistencia, en parte para permitir que cada persona eligiese cuándo, cómo y cuanto se ocuparía en dichas actividades.
Es decir, que el juego no sólo ayudaba a comprometerse en actividades comunes sino también a mantener en cierta medida la autonomía individual.
Según Kirk M. Endicott, un antropólogo experto en estas sociedades del Dartmouth College de Estados Unidos, “la perspectiva de Gray ayudaría a comprender porqué algunas sociedades pueden mantenerse en armonía y ser cooperativas, aunque al mismo tiempo fomenten la autonomía de los individuos”.
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Fuente: Tendencias21
domingo 8 de marzo de 2009
El Violinista en el Metro

Un hombre se sentó en una estación del metro en Washington y comenzó a tocar el violín, en una fría mañana de enero. Durante los siguientes 45 minutos, interpretó seis obras de Bach. Durante el mismo tiempo, se calcula que pasaron por esa estación algo más de mil personas, casi todas camino a sus trabajos.
Transcurrieron tres minutos hasta que alguien se detuvo ante el músico. Un hombre de mediana edad alteró por un segundo su paso y advirtió que había una persona tocando música. Un minuto más tarde, el violinista recibió su primera donación: una mujer arrojó un dólar en la lata y continuó su marcha. Algunos minutos más tarde, alguien se apoyó contra la pared a escuchar, pero enseguida miró su reloj y retomó su camino.
Quien más atención prestó fue un niño de 3 años. Su madre tiraba del brazo, apurada, pero el niño se plantó ante el músico. Cuando su madre logró arrancarlo del lugar, el niño continuó volteando su cabeza para mirar al artista.
Esto se repitió con otros niños. Todos los padres, sin excepción, los forzaron a seguir la marcha.
En los tres cuartos de hora que el músico tocó, sólo siete personas se detuvieron y otras veinte dieron dinero, sin interrumpir su camino. El violinista recaudó 32 dólares.
Cuando terminó de tocar y se hizo silencio, nadie pareció advertirlo. No hubo aplausos, ni reconocimientos.
Nadie lo sabía, pero ese violinista era Joshua Bell, uno de los mejores músicos del mundo, tocando las obras más complejas que se escribieron alguna vez, en un violín tasado en 3.5 millones de dólares.
Dos días antes de su actuación en el metro, Bell colmó un teatro en Boston, con localidades que promediaban los 100 dólares.
Esta es una historia real.
La actuación de Joshua Bell de incógnito en el metro fue organizada por el diario The Washington Post como parte de un experimento social sobre la percepción, el gusto y las prioridades de las personas.
La consigna era: en un ambiente banal y a una hora inconveniente, ¿percibimos la belleza? ¿Nos detenemos a apreciarla? ¿Reconocemos el talento en un contexto inesperado?
Una de las conclusiones de esta experiencia, podría ser la siguiente:
Si no tenemos un instante para detenernos a escuchar a uno de los mejores músicos interpretar la mejor música escrita, ¿qué otras cosas nos estaremos perdiendo?
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Fuente:Kindsen





