sábado, 1 de noviembre de 2008

Pataletas Frecuentes

Ante las pataletas frecuentes, los padres deberían formularse las siguientes preguntas:

1. ¿Tiene el niño bastantes oportunidades de jugar, con libertad, al aire libre, en un sitio donde los padres no deben estar pendientes de él, y donde haya objetos que puedan arrastrar y de los que pueda tirar o a los cuales trepar?

2. Dentro de la casa ¿tiene suficientes juguetes y objetos domésticos, con los cuales jugar, está la casa acondicionada como para que los padres no deban prohibirle tocar cosas?

3. ¿Los padres lo inducen, sin advertirlo a armar alboroto, diciéndole que se coloque la camisa, en lugar de ponérsela sin hacer comentarios, preguntándole si desea ir al baño, en vez de llevarlo allí?

4. Cuando es necesario interrumpir su juego, para ir a comer, ¿lo frustran en forma directa, o atraen su atención sobre ello como algo agradable?

5. Cuando los padres ven que la tormenta se acerca, ¿lo enfrentan de modo directo, con severidad, o lo distraen con alguna otra cosa?

Una rabieta de vez en cuando puede ser llevadera y es sano que los hijos expresen su enfado. Sin embargo,  una pataleta detrás de otra es un infierno para la familia, tanto para los padres como para los hijos. Muchas de las rabietas de nuestros hijos podrían evitarse si lográramos ponernos en su lugar, conectándonos más con sus sentimientos y emociones, aceptándolos, y teniendo en cuenta el contexto en que se producen.

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Fuente: Bebes de alta demanda